Nuestra filosofía

Un idioma se aprende usándolo, y se enseña mirando lo que la persona hace con él.

Todo lo que construimos sale de unas pocas creencias sobre cómo mejora alguien de verdad en un idioma. Están aquí en una página porque también explican lo que VOXEO se niega a hacer, y eso suele importar más que la lista de funciones.

01

Nadie se queda atrás por no saber, sino por no poder decirlo

La persona que se traba en una reunión, en una entrevista o en una clase casi siempre sabe lo que quiere decir, y lo que le falta es poder decirlo en el idioma que su vida le está pidiendo. Por eso no medimos cuánta gramática reconoce, sino qué logra comunicar, y todo lo que entrenamos después va hacia esa distancia.

02

Primero medir, después opinar

Cada recomendación que hace VOXEO tiene que poder rastrearse hasta algo que el estudiante dijo o escribió, no hasta una impresión general de su nivel. Cuando algo no se ha medido, aparece como que falta, nunca como una estimación que parezca un dato. Una nota inventada y un avance inventado le hacen el mismo daño al estudiante y a tu instituto.

03

Entrenamos a una persona, no calificamos a un alumno

El error es la información más útil que nos llega en todo el proceso, así que lo tratamos como el material de la siguiente práctica y no como una falta que se anota. El estudiante recibe qué le salió bien, qué le está costando y qué va a hacer mañana, con un tono que se parece al de un entrenador y no al de un examinador.

04

Es un bucle, y nadie se gradúa

Evaluar, entender el resultado, practicar lo que falla y volver a medir es un círculo que se repite mientras la persona siga aprendiendo, no un embudo que termina en un certificado. Por eso el estudiante siempre tiene algo preparado para hoy, y por eso el progreso se puede enseñar en cualquier momento, sin esperar al examen final.

05

La tecnología cubre las horas, el profesor cambia a la persona

Entre una clase y la siguiente hay días en los que el estudiante no practica con nadie, y ahí es donde entra VOXEO, para que llegue a la siguiente clase con horas de práctica encima. Lo que pasa dentro del aula sigue siendo trabajo de tu instituto, porque la corrección que de verdad cala, el criterio y el ánimo para seguir vienen de una persona.

Las cinco, en una frase real

Lo que dice un estudiante el lunes decide lo que practica el martes.

Lo que dijo el estudiante

Yesterday I go to the office and I speak with the client.

Lo que VOXEO mide

Pasado simple en verbos irregulares. Dos aciertos de nueve intentos esta semana, todos en frases que dijo en voz alta.

Lo que VOXEO no cuenta como avance

Su pronunciación de la terminación -ed todavía no se ha medido, así que VOXEO la deja como pendiente en lugar de estimarla para que la ficha se vea completa.

Su práctica de mañana

Ocho frases habladas con los verbos que falló, no con los que ya domina. Si mañana le salen, sube. Si no, vuelve pasado mañana.

Y lo que diga mañana se vuelve a medir, porque esto no termina en un certificado.

Si un mensaje para el estudiante podría ser cierto sin importar lo que hizo, no es un mensaje de VOXEO.

Es la regla con la que revisamos cada texto que ve un estudiante. Deja fuera el aplauso automático y obliga a que cada frase diga algo que solo aplica a esa persona y a lo que acaba de hacer.
Y si quieres el detalle

El Método es esta misma idea, con la investigación que la sostiene.

Siete principios sacados de meta-análisis de adquisición de segundas lenguas, el bucle completo, la sesión diaria de veinte minutos y lo que deliberadamente no hacemos.